Reiteramos la convicción expresada por todos los Congresos Mundiales Bautistas desde 1970 hasta el presente, de que los niveles de fuerzas de combate y armamento de las naciones deben ser reducidos. La carrera armamentística entre las superpotencias y el aumento de la preparación militar de todas las naciones constituyen un peligro para la paz y son un despilfarro económico y social.
