Nosotros, que tenemos el privilegio y la alegría de asistir al Duodécimo Congreso de la Alianza Mundial Bautista en Tokio, les saludamos a ustedes, los miembros de las iglesias en comunión con la Alianza. En este mensaje escrito no podemos transmitir la maravilla de la inspiración sentida en la adoración, la oración y la comunión con una reunión tan grande de representantes de tantos países, reunidos por primera vez en Asia.