Sorpresa de Navidad

 “Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús… Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón” (Lucas 1:30-31; 34)

Esto es Navidad – un tiempo de sorpresas.

Una virgen concibe y espera el nacimiento de su hijo.

Dios toma forma humana en el vientre de una joven mujer en edad de casarse. El Dios eterno – el Omnisciente  y Omnipotente- deja los atrios del cielo y se inclina para plantar su residencia en este mundo.

El gran Creador viene al mundo y se le niega la bienvenida generosa que el Dios eminente merece. El propio pueblo de Dios rechaza ofrecerle un hogar aquí al Hacedor del cielo y la tierra.

Esto es Navidad – un tiempo de sorpresas.

Modestos pastores, cuidando sus rebaños en la noche, quedan embelesados por una música celestial. Ellos se dirigen a Belén, encuentran al Salvador en un pesebre, y llevan las buenas noticias de lo que han visto y oído.

Pronto, sabios del Oriente vendrán cargados con preciosos obsequios para rendir tributo al niño que está cobijado en una casa de Belén.

Luego, Aquel que se vistió en el ropaje de nuestra humanidad, y quien asume nuestra vulnerabilidad será forzado a vivir en el status de un refugiado dada la tiranía de un engañado gobernante empeñado en acabar con la vida terrenal de Aquel que él considera un rival potencial del ejercicio de su poder.

Este es, que duda cabe, un tiempo de sorpresas.

En Jesús nos encontramos al Dios de gracia quien se hace como uno de nosotros y nos ofrece la oportunidad de llegar a ser aquello para lo cual fuimos hechos – seres humanos que son transformados por medio del supremo e inmerecido don de la salvación.

Esta Navidad, el Niño Cristo viene otra vez buscando un hogar en nuestros corazones, ofreciéndonos vida que es abundante y plena – vida eterna. Dios nos sorprende nuevamente con el don de darse a Sí mismo. Si tú reconoces este don, el Espíritu Santo te guiará a la vida en toda su plenitud y así te dará bienaventuranza en este mundo y en el mundo por venir.

Neville Callam
Secretario General

(Traducido al español por Josué Fonseca)